Tango

lunes, 1 de agosto de 2011

Una vieja conocida




-No podes estar acá y no contar que nos conocemos.

Es cierto me dije. Tenés, como decís vos, toda la razón.
Puede que para muchos seas una niña repelente y sabelotodo.
Pero yo te conozco hace mucho y he de decir que he pasado y sigo pasando contigo momentos increíbles. Me haces reír con tus ocurrencias y la de tus amigos y familiares. Me haces pensar con tus disquisiciones sobre la política y el mundo. Puede que ya tengas unos cuantos años, aunque te sigues conservando igual de fresca e ingeniosa, pero creo que todo lo que expones sigue teniendo mucha vigencia.
Seguramente no soy objetiva, tampoco lo pretendo, ya he dicho que te sigo desde hace mucho y has formado parte de mis lecturas desde... ni me acuerdo.

Querida Mafalda y por extensión, querido Quino, me parece sorprendente que puedas, aún con el paso del tiempo, tener esa visión tan clara de algunas cosas, educación, situación de la mujer, problemas cotidianos, la injusticia social, la política deshumanizada, la insolidaridad... También derrochas ternura con tus amigos, en situaciones familiares, en el vecindario.

Ahora que llevo en tu ciudad unos cuantos días rodeada de tus paisan@s, escuchándolos hablar, opinando de multitud de temas, creo que te entiendo mejor.
Los porteños sois gente muy dada a la conversación, a la larga y distendida charla.

Todas tus viñetas son para mi geniales, pero he querido añadir una que se refiere a la sopa, esa que tanto te disgusta, la he elegido en honor de dos niñas para mi especiales, bueno ya adolescentes, a quienes se la leía y me repetían una y otra vez que volviera a leérsela.

Podría seguir escribiendo cosas sobre ti, pero creo que tan sólo pretendía que estuvieras presente en este blog y aquí está mi pequeño homenaje a ti Mafalda que me has dado momentos tan maravillosos.

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